#11F – Mujeres en la Ciencia: Hedi Lamarr

Como os dijimos a principios de la semana, para conmemorar el 11F hoy vamos a hablaros de una mujer en la ciencia que no muchos conocen: Hedy Lamarr.

En general ya no muchos conocen a muchas mujeres en la ciencia, para entendernos, pero el caso de Hedy Lamarr es casi tanto más llamativo porque tenía que luchar contra dos hándicaps a la vez: ser mujer y ser una estrella de cine.

Os presentamos a la buena de Hedy Lamarr:

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Y para los aficionados al cine clásico, quizás os suene más en este otro cartel:

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Pero veréis, nuestra amiga Lamarr no siempre se llamó Hedy. Al principio se llamó Hedwig (sí, como la lechuza de Harry Potter), Hedwig Eva Maria Kiesler y nació el 9 de noviembre de 1914.

Nuestra amiga Hedwig, ya de pequeña, apuntaba maneras: en el colegio ya avisaron a sus padres que era una niña superdotada, así que la pusieron a estudiar ingeniería a la primera de cambio.

Pero lo que a Hedwig le molaba en esa época era actuar, así que convenció a sus padres para apuntarse a la escuela de arte dramático.

Empezó a tener participación en pequeñas películas, hasta que en 1932 fue protagonista de una película llamada «Éxtasis» en la que se lió parda.

Resulta que nuestra amiga Hedwig fue la artífice del primer desnudo integral de la historia del cine, y fue tan tremendo el escándalo de la época, que sus padres decidieron que mejor la casaban con un marido que la tuviera controlada.

El colega en cuestión era el magnate Fritz Mandl, comerciante de armas y mayor que ella, que se había enamorado de ella al verla en sus películas. La pobre Hedwig quería seguir siendo actriz, pero ni que decir tiene que en esa época su opinión importaba poco (y tristemente, en muchas partes del mundo seguiría siendo así).

Pero la verdad es que el invento no funcionó muy bien. Sí que es cierto que Mandl se empleó a fondo en el tema de mantener controlada a Hedwig, básicamente porque era un celoso obsesivo que tenía a Hedwig encerrada en una jaula de lujos. Tenía que pedir permiso para todo, y la llevaba de aquí para allá para tenerla siempre a la vista (y porque pese a ser un obseso controlador se había dado cuenta de que su mujer era lista de narices y le venía bien tenerla en sus reuniones).

Y ya para remate, Mandl tenía tratos comerciales con Hitler y Mussolini.

Una joya de marido vamos.

Pero lo que Mandl no sabía es que su mujer estaba aprovechando las reuniones para reunir información estratégica sobre tecnología armamentística.

Y como Hedwig estaba ya hasta las narices de ser un canario humano, aprovechando un viaje de su marido drogó a su asistenta y escapó de casa disfrazada de ella.

La amiga Hedwig no sólo era estrella de cine, es que parecía que vivía en una película.

Pues después de conseguir escapar de los guardaespaldas de su marido, de llegar a París y después a Londres, consiguió escapar a Estados Unidos en el trasatlántico «Normandie»

Lo que son las casualidades de la vida, en el barco viajaba también un señor llamado Louis B. Mayer, que por si no os suena es uno de los fundadores de ésto:

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Total, que antes de llegar a Estados Unidos el señor Mayer ya le había ofrecido trabajo de actriz a la amiga Hedwig, pero a cambio de que se cambiara el nombre para que nadie le recordara aquel asuntillo de la película y del desnudo (que los americanos en cuanto a sensibilidad iban más o menos igual).

Pues allá que se presentó en Estados Unidos, y empezó a actuar aquí y allá, y a convertirse en la que denominaron durante mucho tiempo «la mujer más hermosa del cine». Pero eso es sólo porque la sociedad de la época (y la actual) están llenos de miopes.

Porque detrás de esa carcasa Hollywoodiense había una auténtica máquina.

Cuando estalló la II Guerra Mundial, y al margen de sus éxitos cinematográficos (porque ella tenía la cabeza bastante más llena de lo que muchos se podían pensar), Hedy acudió al ejército a ofrecer sus servicios. No olvidéis que había estado reunida con el mismísimo Hitler y Mussolini en temas relativos a tecnología armamentística. Si eso no es tener información privilegiada ya me diréis qué lo es.

Así que Hedy se puso a trabajar en el departamento de tecnología militar, y allí se dio cuenta de que las señales de radio que utilizaba la armada para dirigir torpedos eran muy fáciles de interceptar.

Con ayuda de su amigo George Antheil, en 1941 diseñaron lo que vinieron en llamar el «Sistema Secreto de Comunicación» que permitía controlar de forma remota y segura los torpedos sin que se pudieran interceptar.

Pero el invento le venía grande a los militares americanos, que no acabaron de ver claro el proyecto y lo dejaron aparcado. Hedy y Antheil prefirieron no insistir y volvieron a sus cosas de Hollywood.

Pero lo que a principios de los 40 es complicado, a lo mejor un poco más adelante es factible, y en 1957 (16 años después) una empresa hizo realidad el sistema que habían diseñado Hedy y Antheil.

Y no sólo eso, sino que este sistema se utilizó en la crisis de los misiles cubanos de 1962 para interceptar comunicaciones y controlar torpedos.

(No es por nada, pero si hubiéramos sido Hedy Lamarr habríamos estado gritando bien alto un «OS LO DIJE»)

Pero no, como acostumbra a ocurrir en estas ocasiones, de Hedy no se acordó nadie, incluso cuando su ivento fue, a la larga, el que permitió el desarrollo de tecnologías tan habituales hoy en día como el GPS, el Bluetooth o el Wifi.

Cuando terminó la II Guerra Mundial, Hedy siguió con sus cosas Hollywoodienses (fundó su propia productora) y en sus ratos libres seguía con su pasión inventora.

Pero tristemente, el lado más brillante de Hedy nunca salió a la luz cuando debiera.

Todos los escándalos y decadencia de Hollywood sí, claro, porque los humanos siempre estamos dispuestos a saltar a la yugular de la gente si hay un buen cotilleo, pero su mente brillante siempre quedó eclipsada por el mundo del cine.

En 1997, que ya es decir (56 años más tarde), se les ocurrió concederle el Pioneer Award por sus contribuciones. Hedy sólo pudo responder lo que muchos estaréis pensando ahora mismo: «Ya era hora»

Hedy falleció 3 años más tarde, el 19 de enero de 2000, y aunque su mente brillante debió haber brillado muchísimo más que su contribución al mundo del cine, al menos quedaos con esto:

En Austria, el 9 de noviembre, en honor a Hedy Lamarr, se celebra El Día del Inventor (o Inventora, más bien).

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Fuentes:

Hedy Lamarr, la inventora | Vidas científicas | Mujeres con ciencia

Hedy Lamarr – Wikipedia, la enciclopedia libre

Hedy Lamarr, la actriz que inventó el wifi (nationalgeographic.com.es)

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